¿Cuáles…?

Visión de mi gobierno (llamado patriótico)

V

El tiempo tiznado en el país de la espera recuerda sus muchas muertes de sangre y barro de obsidiana y metal; se hinchan las manos, estalla la huelga. Envuelto en su sombra de calor las mentiras bajando del alto cerro casi reptando para no ser descubiertas los oídos se lavan con discursos la sangre con trapeadores húmedos sobre la plaza. La historia es lenta, tropieza se mira casi con desdén y...

Palabras

P

Solo puedo reflejar la realidad con mis palabras El sueño y la sonrisa se recomponen en las sílabas y fonemas del papel Escenifico la memoria y el ahora con burdos teclazos y mirada fija   No nací para el arte La pintura me ha negado su imaginación O la imaginación, la técnica y la pintura   Pero las palabras mienten Vuelven fuego el hielo y componen sinfonías sacadas de la nada El...

Remedios contra el estreñimiento

R

Cada vez que voy al baño público y me siento sobre uno de esos incómodos asientos para escusados -que ni los japoneses podrán mejorar algún día- siento el deseo de estar dentro de una película de la época de oro del cine mexicano. Las puertas color beige se tornarían de un gris claro y el escusado blanco seguiría siendo blanco. Todas las tonalidades posibles en escalas de grises mientras yo...

El cuento más rápido del mundo

E

Aquella noche contó el cuento más rápido del mundo. Ninguno de nosotros llegó a entenderlo por completo pero excitados ahuecábamos las manos alrededor de la oreja; sólo unas sílabas aquí unas allá, trozos de sonidos que se perdían en el techo del café. Llegó a repetirlo cinco veces y, ante nuestros rostros desorientados, optó, enfadado, por contar el cuento más rápido del mundo un poco más lento...

Silencio

S

No se lo digas a tu madre: Que el brazo carga la piel en la noche Y canta las horas más oscuras de los labios Que el sexo se diluye en los templos abiertos Y las rocas forman endebles pilares   No se lo digas a tu padre: Que se ha quebrado la casa Y el temblor se aleja gateando   No se lo digas: En estas calles evaporadas de coches Las manos desesperadas que se requiebran Que nos...

Días de calor o la transgresión moral

D

Ese día hizo tanto calor que los deudos se vieron obligados a deshacerse de su luto, los darketos cambiaban las botas por huaraches y los jipis, para estar más a sus anchas, simplemente se desnudaron y descansaron durante todo el día (como si resultase extraño). De noche las niñas descubrían su sexualidad, insomnes entre las sábanas y la ventana abierta, mientras las señoras fodongas volvían a...

Huesoroto

H

  1 Tengo la cara árida por los silencios Las palabras ya no surcan estos labios resecos Me deshago Me deshago Y junto de nuevo mis pedazos para moldearme   Soy el monstruo de barro El nuevo viejo El de la vida prestada y las historias calladas Llevo el estandarte de la caída La flor de la desdicha Y me encierro en lo perverso para no encontrar manos sangre, saliva   Tengo la...

Tardes

T

En estas tardes que se arrastran cuando nadie me llama por mi nombre El reflejo de la sangre renuncia con gentileza su paternidad Cada cual piensa lo que conviene a su cuerpo Desaparezco   El aire que se lleva los apellidos descocidos Y gateando avanza negando las palabras El hombre desnudo que babea la alfombra   Sostiene su cintura con un alfiler La piel en fragmentos se evapora...

Concierto para dos violines en Re Mayor

C

En homenaje a Raúl Hernández Novás ¿Vendrá a despertar al niño muerto… El hombre se aleja lentamente dejando una puerta abierta. Arrastra los pies. Quisiera no hacerlo pero algo que no entiende por completo le pesa. La voz de Billy le retumba en la coronilla. Se vuelve eco constante amplificado. Es el susurro perdido de sus palabras. ¿Por qué le había preguntado eso? ¿Por qué a él?  Camina...

Buscando a Corina

B

A su salida sólo quedó el aroma inolvidable de sus pasos. Ya no estaría conmigo. La puerta me lo recordaba, cada segundo, la sombra vuelta vaho contra el cristal, la sombra de su cuerpo, desnudo en mis manos, de sus senos emergiendo de entre la blusa, despertando. Corina decidió marcharse y no pude atar su destino a mis manos ya sudadas, de burócrata, tecnócrata añejado por el licor y el moho de...

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