categoríaCuento

Remedios contra el estreñimiento

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Cada vez que voy al baño público y me siento sobre uno de esos incómodos asientos para escusados -que ni los japoneses podrán mejorar algún día- siento el deseo de estar dentro de una película de la época de oro del cine mexicano. Las puertas color beige se tornarían de un gris claro y el escusado blanco seguiría siendo blanco. Todas las tonalidades posibles en escalas de grises mientras yo...

El cuento más rápido del mundo

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Aquella noche contó el cuento más rápido del mundo. Ninguno de nosotros llegó a entenderlo por completo pero excitados ahuecábamos las manos alrededor de la oreja; sólo unas sílabas aquí unas allá, trozos de sonidos que se perdían en el techo del café. Llegó a repetirlo cinco veces y, ante nuestros rostros desorientados, optó, enfadado, por contar el cuento más rápido del mundo un poco más lento...

Días de calor o la transgresión moral

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Ese día hizo tanto calor que los deudos se vieron obligados a deshacerse de su luto, los darketos cambiaban las botas por huaraches y los jipis, para estar más a sus anchas, simplemente se desnudaron y descansaron durante todo el día (como si resultase extraño). De noche las niñas descubrían su sexualidad, insomnes entre las sábanas y la ventana abierta, mientras las señoras fodongas volvían a...

Concierto para dos violines en Re Mayor

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En homenaje a Raúl Hernández Novás ¿Vendrá a despertar al niño muerto… El hombre se aleja lentamente dejando una puerta abierta. Arrastra los pies. Quisiera no hacerlo pero algo que no entiende por completo le pesa. La voz de Billy le retumba en la coronilla. Se vuelve eco constante amplificado. Es el susurro perdido de sus palabras. ¿Por qué le había preguntado eso? ¿Por qué a él?  Camina...

Buscando a Corina

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A su salida sólo quedó el aroma inolvidable de sus pasos. Ya no estaría conmigo. La puerta me lo recordaba, cada segundo, la sombra vuelta vaho contra el cristal, la sombra de su cuerpo, desnudo en mis manos, de sus senos emergiendo de entre la blusa, despertando. Corina decidió marcharse y no pude atar su destino a mis manos ya sudadas, de burócrata, tecnócrata añejado por el licor y el moho de...

Los amores vertiginosos

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  ¿No es cierto que había en esa posibilidad funesta […] el imán silencioso de un abismo cuya íntima penumbra lo llamaba con la autoridad de la luna sobre el Hombre Lobo, caverna de neón en el desierto, carro de la montaña rusa con ruedas resbalosas y cinturones rotos? Xavier Velasco Diablo Guardián El teléfono repica por quinta vez. Afuera, la luna llena sigue creciendo, iluminando...

Crónicas de cine

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I Cuando llega la madurez, y con ella la edad, el cine comienza a resultar aburrido. Deja de ser el lugar secreto, casi un altar, donde todas las tardes te ocultabas del sol y de la sombra de uno que otro moralista para empezar una aventura de manos calladas y miradas fijas en la pantalla, donde el verdadero acto erótico ocurría en el asiento de al lado o sobre tus piernas, mientras continuabas...

El presidente que leía a Ríus

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Escondido bajo las sábanas de su cuarto, atento a los pasos de su madre en el largo pasillo, el niño presidente -porque al final, todos los tiempos transcurren en uno mismo y desde bebé ya el incipiente copete se le asomaba con alevosía- devoraba con los labios apretados y los ojos bien abiertos las páginas de “un Ríus”. El morbo que le producía la palabra comunismo encontrada -y subrayada- una y...

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