Remedios contra el estreñimiento

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Cada vez que voy al baño público y me siento sobre uno de esos incómodos asientos para escusados -que ni los japoneses podrán mejorar algún día- siento el deseo de estar dentro de una película de la época de oro del cine mexicano. Las puertas color beige se tornarían de un gris claro y el escusado blanco seguiría siendo blanco. Todas las tonalidades posibles en escalas de grises mientras yo sentado, con los pantalones hasta los tobillos, comenzaría a entonar mi voz con un bajo profundo, grave, ronco, pedroinfantesco, moldeando cada palabra con la garganta. Cantaría “La negra noche / tendió su manto…” de manera muy suave, apenas audible, en un susurro amplificado por la morbosa acústica del baño, y mi nota vagaría entre las paredes y los otros cubículos de cagar, mientras espero que una voz más gruesa, sentada en el cubículo de mi derecha, siguiera la  tonada y la letra, alzando la voz para hacer vibrar el agua que gotearía (si es posible) y los culos al aire. Cantaríamos, yo en contralto y el en barítono, “surgió la niebla / murió la luuuuuuuuz” y después de este verso todos los hombres, sentados tras las puertas de sus pequeños cubículos, harían música con sus bocas, algunos imitando arpegios, y otros el sonsonete del tololoche. Y yo diría “como en la noche…” y mi compañero de al lado respondería agudizando su voz “…nace el rocío”, respondiéndonos en una alegre melodía que haría de estos baños un lugar imprescindible de esparcimiento y cultura para los hombres, ya que no faltaría pronto la señora, que avisada de las voces, llegaría a vender sus aguas frescas, y los niños, que corriendo, hicieran melodías en el mingitorio. Por desgracia la vida es a colores y nadie canta en los baños públicos, sin saber que esto último es el mejor remedio contra el estreñimiento.

acerca del autor

Roberto Visantz

Roberto Visantz. Tepic, Nayarit (1985). Es licenciado en Letras Hispánicas por la UdeG. Es maestro en Estudios Filosóficos por la misma casa de estudios. Tiene publicados dos libros, Las humedades, (Editorial Limbo) y Las mil muertes absurdas o como escribir una novela (CECAN). Ha sido periodista para medios universitarios y editor de información, además de docente en diferentes niveles académicos.

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